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martes, 8 de febrero de 2011

Cosas que traer en la maleta

Ayer recuperamos un paquete enviado desde España con viandas de la tierra y cariños navideños. Fué una ilusión enorme recibir aquella caja con regalos tan variopintos como una lata de fabada, un bote de salsa pesto y un coche teledirigido para el enano. Me dió además pié para escribir este post que llevaba tiempo pensando. ¿Qué traer a Bali en la maleta? La verdad es que si vienes de vacaciones no necesitas comerte mucho el coco: protección solar, ropa fresquita y poco más. Pero si vienes a quedarte una temporada en la isla, más vale que dejes en casa la mitad de la ropa que pensabas traer (aquí con cuatro camisetas y unas chanclas muy cómodas te sobra) y hagas sitio en la maleta para lo que aquí no vas a encontrar:

- Kit gastronómico de emergencia Al más puro estilo PMS* Que cada uno incluya lo que más le guste, algunas  ideas son:
 Ibéricos varios envasados al vacío, garbanzos y lentejas, fabada LITORAL (un clásico), mejillones en escabeche, ColaCao (con todos mis respetos a los que toman Nesquick, no tenéis ni idea...) aceitunas, paté, mostaza, huesos de jamón para el caldo. Esto último hará que penséis que estoy completamente chalada...¿Huesos de jamón en Bali? Pues veréis, yo siento una especie de paz interior cuando tengo tres o cuatro tuppers en el congelador con raciones individuales de caldo de cocido. Y el caldo de cocido sin hueso de jamón... como que no. Manías que tiene una.

- Kit alcohólico de emergencia: nada más lejos de mi ánimo que invitar a nadie a emborracharse. Pero oye, si lo vais a hacer, hacedlo bien. Y aquí en Bali si quieres irte una noche de fiesta tienes solo dos opciones: cerveza "Bintang" o cocktails y combinados varios a base de algún brebaje inmundo que te deja la cabeza hecha puré y el bolsillo vacío. Así que mi humilde consejo es traerse la botella de ginebra, whisky, o lo que a cada uno le guste de casa. Por si otra vez creéis que estoy chalada os daré un apunte económico: una botella de Ballantines, Bombay, Absolut, Havana Club cuesta aquí (en el supermercado) unas 600.000/800.000 rupias (entre 50 o 60 euros, "ahí es ná")

- Kit cultural (que no vas a estar todo el día de juerga... qué creías?): Libros, revistas... en español, se entiende. Un diccionario indonesio-español o el clásico libro de frases es muy útil, porque fuera de las zonas más turísticas los indonesios no hablan inglés. Y en todo caso es un detalle que nosotros nos esforcemos un poco en hablar la lengua del país en el que vivimos, ¿no creéis? Yo por muy bloggera y tecnológica que sea aún no me he apuntado a lo del libro digital, pero si tienes la suerte de tener uno, aquí te puede resultar de lo más práctico y no tienes que añadir tanto peso a la maleta.

-Botiquín y Neceser: aunque supongo que en Bali puedes encontrar casi todo lo que hay en las farmacias españolas, ¿acaso sabes cómo decir "antihistamínico" en indonesio? Yo tengo la suerte de tener una madre con vocación frustrada de farmacéutica que me preparó un botiquín a prueba de ataques nucleares. Pero si vosotros no sois tan afortunados os recomiendo traer todas las medicinas que toméis con asiduidad. Paracetamol, Ibuprofeno y aspirina se encuentran en todas partes sin problema, pero si tomas algo más específico mejor ponlo en la maleta. La crema de protección solar mejor traerla, es carísima en Bali. En cambio cualquier otra crema o producto de aseo es increíblemente barato. Incluido el repelente de mosquitos, artículo imprescindible que es mejor comprar aquí, por que cuesta una décima parte que en España. En cambio, si eres chica tráete los tampones (que aquí cuestan diez veces más)... Si me lee algún responsable de la marca Tampax que me explique por favor su política de precios en Indonesia...

P.D: si alguno de los que leéis (o algún familiar) se siente inspirado para enviar un paquete o traer algún encarguito en la maleta, no tiene más que escribirme y estaré encantada de facilitar nuestra dirección. Muchas gracias.

*Paco Martínez Soria

domingo, 12 de diciembre de 2010

Cuánto cuesta vivir en Bali

Durante los largos e intensos meses que precedieron a esta aventura, pasábamos horas buscando y comparando precios, buceando en foros de expatriados, blogs, etc., para tratar de averiguar cuánto nos iba a costar vivir en Bali. Una vez aquí, como diría Pedro Navaja, "la vida te da sorpresas", y nos encontramos con que los precios eran bastante más altos de lo que habíamos visto online.... Fue un chasco considerable, porque supuso que nuestro presupuesto mermaba bastante, no sólo porque el euro estaba, y está, de capa caída, sino porque además aquí los precios suben sin parar.

Todo el mundo dice que "Bali es muy barato". Y yo digo sí, es barato, pero depende de para qué. Por ejemplo, puedes darte un masaje que en España te costaría 40 o 50 euros por 50.000 rupias (unos 4 euros), y además te aseguro que, o tienes muy mala suerte, o el masaje te dejará flotando. Sin embargo, una lata de aceitunas cuesta alrededor de 60.000 rupias (unos 5 euros) y no son nada del otro mundo. Un litro de leche cuesta 1€, y una botella de vino (muy malo) cuesta 14€, una cerveza Bintang (la marca local) 1€. Son solo ejemplos para que entendáis que determinadas cosas son muy caras en Bali, y a la larga, si vas sumando, vivir aquí también cuesta dinero.

He intentado recopilar los gastos mensuales que puede tener una familia media. Vaya por delante que, aquí y en Pernambuco, hay paladares y gustos para todo, y en Bali hay oferta para todos los bolsillos. Si quieres gastarte más que ésto, es facilísimo y está al alcance de tu mano. Ahora, si lo que quieres es gastar menos lo vas a tener complicado...

La casa: se suele pagar un año por anticipado y puedes encontrar una casa desde unos 3000€ al año... hasta el infinito. Pero no te engañes, la casa de 3000€ al año no es aquella de Jacqueline de la Vega que viste en el Hola... la de 3000€ es una chabola que se veía a lo lejos. Si quieres una casa con puertas y ventanas, aire acondicionado, agua caliente y mínimas comodidades en la zona sur de la isla tienes que preparar al menos 5000€ al año. Seguramente en la zona norte o en medio de la jungla es más barato, no he explorado aún esa posibilidad.

El seguro médico: para mí es el segundo gasto imprescindible, aunque no todo el  mundo lo tiene. Para una familia de dos adultos y un niño sale por unos 2000€ mínimo la prima anual.

Electricidad: 40-50€ para una casa de tres habitaciones con tres aparatos de aire acondicionado.

Gas: nuestra bombona parece inagotable, la hemos cambiado una vez en tres meses y costó 8€

Internet: tarifa plana 1MB 60€ al mes, 2MB, 80€ al mes

Teléfono: el móvil a partir de 20€ al mes (con poca vida social), el fijo no estoy muy segura porque nosotros no llamamos casi nunca gracias a Skype.

Laundry: al igual que muchos expatriados no tenemos lavadora. Aquí los negocios de Laundry son como los bares en España, en cada calle hay diez, y es muy barato que te laven y planchen la ropa. Hay que decir que la calidad del lavado y el planchado es muy variable. Pero a mí me sirve, con tal de no hacerlo. Nos gastamos unos 25€ al mes.

Servicio doméstico: una asistenta que cocine y limpie cuesta entre 100 y 120 euros al mes a jornada completa y con un solo día libre (en todo el mes!). Lo difícil es encontrar a una, pero eso lo dejo para otro post. Un conductor, jardinero o similar cuesta un poquito más. Ya se sabe, los hombre cobran más en todas partes...

Transporte: lo ideal es moverse en moto, y alquilar una a largo plazo cuesta unos 40 o 50€ al mes. Si necesitas un coche porque no te atreves a viajar en moto con un niño de dos años, entonces prepara al menos 200€ al mes para alquilar un coche pequeñito.


Visado: renovar mensualmente el visado social cuesta en torno a 50€ por persona.


Cesta de la compra: lógicamente, es muy variable, pero para que os hagáis una idea, nuestra compra semanal viene a ser de unos 90€, lo que hace un total mensual de unos 400€. Y creeréis que somos todos obesos... pero no, solo tenemos un crío que bebe mucha leche y comemos y cenamos en casa casi todos los días. Y si compráramos todo lo que se nos antoja: queso, comida de importación y caprichos varios nos gastaríamos muchísimo más.

Y si no me olvido nada solo queda el Ocio, pero me siento incapaz de monetizar este capítulo. Me limitaré a decir que una cena estándar de una pareja en un restaurante normalito puede salir por unos 25-30€ (si añades vino el precio se multiplica por dos). Pero puedes comer por mucho menos o por mucho más. Una cerveza en un local de moda (estilo Kudeta) cuesta en torno a 4€ y una copa 8 ó 10€ (y ojo porque suelen dar matarratas). En los locales menos "fashion", o en la playa, tomar una cerveza es mucho más barato, alrededor de 1,5€, y por menos de un euro puedes tomar un batido de fruta recién hecho (mmmm. delicioso) o un refresco.

domingo, 14 de noviembre de 2010

Comer en Bali

Típico plato de pescado y marisco con arroz para degustar viendo el atardecer


Seguramente Bali es uno de los lugares del mundo donde se puede comer mejor y más variado. Eso si dejamos a España fuera de la competición... por supuesto! La comida indonesia, y la balinesa, es deliciosa. Comen mucha verdura cocinada siempre con especias exquisitas, pescados, zumos de frutas... El único problema es que casi todo tiene una dosis de picante bastante superior a la tolerancia del español medio. Pero a todo se acostumbra uno y después de un mes aquí lo que los primeros días te parecía que era puro fuego lo calificas con un modesto picaunpoquito. Y eso que aquí pica hasta el huevo frito, y no es broma. Pero lo realmente asombroso de Bali es la cantidad de restaurantes en los que degustar los placeres gastronómicos de todo el mundo. Aquí puedes probar el mejor sushi con un pescado fresquísimo, la cocina tailandesa más exquisita, pizzas auténticas en horno de leña, marisco, cocina sofisticadísima estilo francés, y hasta comida española. Hay un restaurante para cada paladar y para cada bolsillo, y se puede comer desde menos de un euro el plato hasta más de cincuenta. Hay lugares cutres a más no poder que cocinan sin luz eléctrica en una especie de chabola, y aún así se las ingenian para elaborar todo un menú a base de arroz, noodles, verduras, huevos, pollo y patatas.

las mazorcas de maíz que venden por la calle están riquísimas

Nuestro presupuesto no nos permite ir a los restaurantes caros que menciono. Además, viviendo aquí y con un niño pequeño, no se sale tanto a comer fuera. Pero creo que para los que vienen de vacaciones debe de ser una auténtica delicia cenar cada noche en un lugar diferente y siempre atendidos por un personal tan servicial y encantador como el de Bali.

esto equivale aquí a nuestros "frutos secos y variantes"

El capítulo del supermercado ya es otra cosa. Las primeras veces que fuimos a hacer la compra nos parecía todo tan complicado que al final llegábamos a casa cargados hasta los topes, pero a la hora de ponernos a hacer la cena no teníamos ni idea de qué cocinar. Algunos alimentos que en España consideramos básicos aquí son carísimos (el queso, el aceite de oliva, el vino, las aceitunas, el embutido...), o directamente no existen (no hay garbanzos ni lentejas), así que recuerdo que hacer la compra nos llevaba horas porque vagábamos por los pasillos desesperados a la búsqueda de una lata de atún o un bote de tomate frito.

"Bimoli" es la marca de aceite de palma líder en indonesia. Aquí lo llaman "Minyak Goreng", que quiere decir "aceite para freir"
Ahora hemos mejorado bastante, en parte porque hemos renunciado a comer exactamente igual que en Madrid. Además, después de horas de investigación por los pasillos, sabemos donde encontrar cada cosa, empezamos a conocer las marcas de aquí, y no tenemos miedo de probar. Hacemos una compra más ecléctica, con menos alimentos importados y más productos locales. Eso sí, sigo echando de menos muchas cosas y menos mal que mi madre nos envió una maravillosa caja que ponía a prueba la aduana indonesia porque contenía más ibéricos y vino de lo que han visto muchos balineses en toda su vida... por poco lloramos al abrirla, ¡gracias mamá!

Por cierto, mi madre y mi tía están a estas horas viendo algún templo en Bangkok y en sólo 48 horas estarán volando rumbo a Bali, ¡me muero de ganas de que lleguen!

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Visita al mercado: Pasar Badung

Mujeres como ésta se ofrecen a cargar con tu compra en cestas sobre su cabeza
Siempre me han gustado los mercados. Tal vez porque forman parte de mis recuerdos de la infancia. Desde muy pequeña y hasta la adolescencia acompañaba a mi madre a hacer la compra en uno de esos mercados tradicionales donde quienes venden la carne, el pescado, el pollo o la fruta, saben el nombre, vida y milagros, de cada una de sus clientas (casi siempre mujeres aún). Me encantan esos "tenderos" que, tras una vida entera en el "puesto" pegándose madrugones de aúpa, aún tienen la sonrisa a punto y la broma dispuesta para alegrar la mañana a una nonagenaria diciéndole aquello de, "Señora Maruja, está usted más guapa cada día". Me gusta el ambiente, el colorido, los olores mezclados entre la charcutería y la fruta. Las señoras con sus carros repletos, el ajetreo, las bromas, las pullas, la familiaridad de los comentarios en el mostrador... "pero que sea del que a mí me gusta" o la eterna "córtamelo finito que es para el niño". Recuerdo un día hará unos 20 años que yo intenté saltarme la cola de la pescadería para recoger un encargo de mi madre y, cuando una anciana cargada de razón osó protestar, "nuestro" pescadero la calló diciendo: "señora, es que esta moza me va a durar más que usted como clienta"... Pero lo dijo con tanta gracia que la señora se partía de risa.

Bueno, pues todo esto en Bali no pasa.


Estuvimos el otro día en el mercado central de Denpasar (Pasar Badung) porque yo, en mi infinita inocencia, pensé que sería un plan divertido para pasar la mañana, hacer fotos y de paso llenar la nevera. Y nada más lejos de la realidad. No me gustó nada, nadita nada. Al llegar, el olor a podrido nos recibió como una bofetada, y a partir de ahí aquello solo podía empeorar: los puestos estaban sucios, había ratas saltando entre la comida, insectos por doquier... Para colmo, varias mujeres nos perseguían insistentemente para vendernos especias, lo que resultaba muy incómodo. Pese a todo intentamos comprar un poco de fruta, pero no hubo manera porque había que regatear por cada mango y por cada aguacate si no querías pagar precios astronómicos. En fín... que como diría Sabina, "que no disfruté, que no vuelvo más".