En fin... me encanta esa peli, pero una no es Karen Blixten ni estamos a principios del siglo XX. La parte buena es que no tendré que lidiar con tigres ni leones, ni sifilis o al menos eso espero. La mala, además de que no voy a conocer a Denis... es que llevo maletas NARANJAS!! Si, si, como lo oyes. Si vives en Madrid tal vez me hayas visto esta mañana, atravesando el centro comercial La Vaguada con cara avergonzada, cargada con tres enormes maletas color butano. Eran las más feas de todo Alcampo. De hecho creo que eran las más feas de todo el centro comercial, y probablemente las más feas del mundo. Pero por lo visto, según sus fabricantes, son también las más ligeras: 2'76kg pesa el maletón gigante y 1,94 el trolly de cabina. En aras de llenar las maletas todo lo posible sin pagar (aún más) exceso de equipaje, y haciendo alarde de un gran sentido práctico... he comprado 5 maletas de un gusto espantoso. Y debería estar orgullosa. Pero mi (algo exagerado) sentido de la estética no me lo permite.
Caminando por la Vaguada con semejante equipaje no podía evitar sentirme observada. Pensarían, ¿y a esa chica quién la ha engañado? Anda que se habrá quedado a gusto con su elección. ¿No habría unas maletas más feas? Porque si aún fueran negras o azul marino.... pero naranjas!! Pues no señores, no, no las había más feas y solo quedaban naranjas.
