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sábado, 5 de marzo de 2011

Celebrando el Año nuevo Balinés: Nyepi

Hoy se celebra en Bali el Nyepi, que significa día del silencio. Según el calendario balinés, que se rige por las fases de la luna, hoy es el primer día de 1934. Como dice mi amigo Oriol en su facebook... ¡ahora entiendo muchas cosas!

Los niños, muy concentrados haciendo bailar su Ogoh-Ogoh
 La celebración del año nuevo hindú supone cuatro días de fiestas y uno, el Nyepi, de resaca oficial. Y me explico, durante los cuatro días que preceden al Nyepi, los balineses están inmersos en numerosas ceremonias de purificación, limpieza espiritual y ofrendas. La ceremonia más importante y llamativa se celebra el día anterior al Nyepi y simboliza la llegada a Bali de espíritus malignos, que toman la forma de estatuas demoníacas que fabrican los devotos con papel y bambú. Estas figuras se llaman Ogoh-Ogoh y ciertamente, son de todo menos bonitas. Ayer estuvimos disfrutando de una especie de "procesión" en la que estas figuras salen a la calle, llevadas sobre una estructura de bambú, y cargadas por niños o chavales jóvenes que no se limitan a pasearlas, sino que llevan a cabo una coreografía para dar vida al Ogoh-Ogoh.

El Ogoh-Ogoh es porteado por un jóvenes o niños vestidos con el típico sarong  
Llamadme hereje si queréis, pero a mí el ambiente de anoche me recordó un poco al de nuestras procesiones de Semana Santa, o incluso a la cabalgata de Reyes... con mucha mejor temperatura claro está. A los niños se les veía orgullosos, entusiasmados de tener el honor de llevar el "paso". Y la gente esperaba con devoción la llegada de esas criaturas monstruosas, hasta tal punto que nadie se movió de su sitio cuando empezó a llover copiosamente.

En algún momento después de la "cabalgata", los Ogoh-Ogoh se queman en un ritual llamado Ngrupuk.

Y hoy, con el comienzo del año, se celebra el Día del Silencio: Nyepi. La leyenda dice que los demonios y espíritus malignos han llegado a Bali para tomar la isla, y que los balineses deben esconderse en sus casas, sin hacer ninguna clase de ruido ni encender la luz durante 24 horas, para que así los Ogoh-Ogoh crean que la isla está deshabitada y se marchen. Así que se trata de un pequeño juego, aunque Marido dice que esto no es más que una excusa para vivir la resaca de tanta fiesta en paz y calma. Sea como sea, el caso es que durante 24 horas, desde las 6 de la mañana de hoy, está prohibido salir a la calle y hacer ruido (también para los turistas, que deben permanecer dentro de los recintos hoteleros): no hay televisión, el aeropuerto está cerrado y llegada la noche las luces deberán permanecer apagadas (incluso el aire acondicionado). Anochece mientras escribo esto y me pregunto si tendremos suficientes velas. Pero fuera bromas, para los balineses el Nyepi es una jornada de reflexión, de introspección, meditación y hasta ayuno. Un día para valorar lo que se ha hecho durante el año que termina y hacer propósitos para el futuro. Y qué mejor que hacer eso en casa y en silencio... a mí no me parece tan mala idea. Solo que teniendo un enano de dos años lo de no hacer ruido es casi una misión imposible... Por suerte, nuestro Nyepi es un poco menos radical porque vivimos en un complejo de carácter semi-turístico y se nos permite estar fuera en la piscina, así que hemos pasado un día fantástico en compañía de buenos amigos. Ya es de noche: ahora tocar apagar las luces y encender las velas.

Selamat Hari Raya Nyepi- Feliz día del Silencio

lunes, 10 de enero de 2011

Nacer niño en Bali


Hoy me he quedado sin "Pembantu", que es la palabra indonesia para designar a la "asistenta", "housekeeper", o, para ser más exactos, ángel de la guarda que hace todo lo que a mí no me gusta hacer. Resulta que la chica estaba embarazada, y, como hay cosas en la vida que son inevitables, este fin de semana ha dado a luz a un precioso bebé.

Y no os cuento esto para lamentarme del futuro que me espera, plumero en mano, sino porque mi conversación con Dayu unos días antes de dar a luz bién merece ser compartida aquí:

Yo: Dayu, quería pedirte si me puedes recomendar a alguna persona que venga a ayudarme después de que tú tengas el bebé.
Dayu, Ibu, no se preocupe porque yo solo voy a tomarme una semana de baja después del parto.
Yo, muy incrédula, ¿vas a dejar a tu bebé recién nacido con sólo una semana?
Dayu, sí, porque necesito el trabajo, y mi familia puede cuidarle. Además, si el bebé es una niña, como yo he tenido ya otras dos niñas, se lo voy a dar a mi tía. 
Yo, más incrédula aún, ¿quéeeeee?
Dayu, Bueno, es que mi tía la pobre ya ha tenido diez abortos, y está muy triste porque quiere tener un bebé y no puede... y como yo ya tengo dos niñas... En cambio si es un niño lo criaré yo. 
Yo, pero, pero, pero... señalando su tripa horrorizada, ¿cómo vas a dar a tu niña a nadie? ¡Es tu bebé! tú ya eres madre y sabes lo que se siente. No puedes entregarle así como así.
Dayu, bueno, ya lo sé, pero vivimos todos juntos así que yo igualmente la vería crecer, y mi tía me lo ha pedido desde hace mucho tiempo, ya me pidió que le diera a mi segunda hija... Además, hemos estado rezando mucho para que fuera un niño, y he prometido este sacrificio en mis oraciones.

Me dejó sin palabras. No sé si es un acto de generosidad o una barbarie. Aquí las tradiciones mandan, y, en las familias hinduistas, es el hijo varón quien continúa el linaje, trabaja las tierras de la familia, y cuida de los padres cuando envejecen. La mujer en cambio se casará y formará parte de otro clan en el futuro, así que ellas son una mala inversión.

Nacer niño en Bali es toda una suerte. Yo diría que es una suerte en cualquier parte del mundo, pero en occidente al menos no es tan evidente. Esta reflexión me daría para otro post, o un blog entero, pero hoy no tengo tiempo.... me he quedado sin "pembantu". ¡Ha sido niño!